No tienes que quedártelo para siempre. Solo tienes que darle un sitio seguro mientras nosotras le buscamos familia. Eso ya lo cambia todo.
Acoger es abrir tu casa a un gato rescatado durante un tiempo limitado, mientras nosotras le buscamos una familia definitiva. Tú le das cariño, seguridad y un sofá. Nosotras nos encargamos del veterinario, la comida y todo lo que necesite.
"No es para siempre. Pero para ese gato, tú eres su puente hacia su vida de verdad."
Hay un antes y un después. Y no solo para el gato.
Un gato en la calle no tiene dónde ir. Las protectoras están llenas. Nosotras hacemos lo que podemos, pero sin casas de acogida, muchos gatos no tienen oportunidad.
Tú no le adoptas. Le prestas tu casa unas semanas o meses. Y en ese tiempo, le damos la vuelta a su vida. De la calle a un hogar definitivo. Y tú eres la pieza que lo hace posible.
"No tienes que salvarlo para siempre. Solo hasta que encuentre a su familia."
Nos cuentas tu situación: casa, horarios, si tienes otros animales. Sin compromiso.
Buscamos uno que encaje contigo. No hay prisas ni obligación.
Tú pones el cariño, nosotras el veterinario, la comida y el apoyo constante.
Cuando llega su momento, se va a su hogar definitivo. Y tú puedes acoger otro si quieres.
No es para siempre. Pero lo que haces dura toda su vida. Escríbenos, cuéntanos tu situación, y vemos juntas si hay un gato que te está esperando.
Sin compromiso. Hablamos primero, decides después.